Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Bahasa Melayu (Malay) BETA
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem

Jalisco, Mexico



Me quedé pegado a la silla, AYUDA!
La otra noche me quedé viendo ♥♥♥♥♥♥♥ sin darme cuenta de la hora. Lo típico: “un pajazo más y ya”, pero se convirtió en horas. Literalmente estuve pegado al asiento, completamente inmóvil de video en video, de pajazo en pajazo. El problema vino después. Cuando por fin intenté levantarme, no podía caminar bien, las caderas y la parte inferior de la espalda me dolian horrores despues de tantas manualidades. ¿Es normal? Las piernas dormidas, cero circulación, como si no fueran mías. Tuve que quedarme agarrado a la mesa esperando a que reaccionaran, era como aprender a caminar otra vez. Soy pasivo y ni cuando me desarman me siento así. Alguna experiencia similar?
Entonces ahi gritaban "NORMIE!" y ahi invente el termino de normie xdd osea se le dise asi cuando alguien esta muy por debajo de nuestro humor
Solo que no he reclamado mis derechos de eso
Conocí a este degenerado en un baño público de una estación de autobuses en la madrugada. Yo estaba lavándome las manos cuando escuché ruidos extraños provenientes del último cubículo. Sonaba como un delfín intentando arrancar una moto. Me quedé paralizado, pensando que alguien se estaba muriendo.
De repente, la puerta se abre de golpe y sale este personaje, sudando a chorros, con una máscara de látex de Fuuka a medio poner y los pantalones por las rodillas. Me miró fijamente a los ojos, con una seriedad sepulcral, y me dijo: "Amigo, nunca confíes en un lubricante sabor jalapeño, es una trampa del sistema".
Ahí noté que llevaba un arnés de cuero casero que sostenía lo que parecía ser una berenjena envuelta en papel de lija. No quise preguntar. Salí corriendo de ahí.